Firmado el insuficiente convenio de Hostelería de Albacete con el rechazo de UGT

Este viernes 12 de julio ha tenido lugar la última reunión de la mesa negociadora del Convenio de Hostelería de Albacete en la que UGT ha mantenido su rechazo al acuerdo, que se ha acordado exclusivamente por CCOO y la patronal, Apeht.

Como ya adelantó UGT a principios de semana, este sindicato se ha negado a firmar un texto que no va en sintonía con el IV AENC al que deberíamos acercarnos. El convenio contempla incremento salarial solo a partir del mes de julio de 2019, sin trasladar ninguna compensación de los meses anteriores, por lo que en realidad los trabajadores y trabajadoras del sector solo van a ver incrementados sus ingresos este año un 0,9%; mientras el AENC establece subidas del 2% para cada año más un 1% adicional.

En otro orden de cosas, UGT cree que se ha perdido una oportunidad de ayudar a regular el control horario cumpliendo la nueva legislación al respecto que insta a que se haga mediante negociación colectiva; “lo cual es aún más sangrante en ciertos sectores como pudiera ser tradicionalmente en el de hostelería”, han afirmado.

“No creemos que sea un detalle sin importancia cuando parte de los firmantes de este convenio reconocen el gran número de horas “extra” sin abonar en nuestra provincia y la denuncia de jornadas “paralelas” que no tienen nada que ver con los horarios firmados”, han asegurado. Lo que se suma a sistemas poco fiables de control de jornada que dan lugar a este fraude en contra de los propios trabajadores, de la seguridad social y de Hacienda y que son “un foco de competencia desleal frente a los empresarios que intentan cumplir la legislación y pagar por el trabajo real realizado”. Por todo ello UGT “no podía” secundar el convenio.

“No pretendíamos con nuestra posición otra cosa que ayudar a regular uno de los problemas “clásicos” de este sector y conseguir que el trabajador de hostelería cobre realmente en función de su trabajo real, no como desgraciadamente viene ocurriendo en más ocasiones de las que deberían”. Este tipo de medidas y de fraudes no solo no favorecen a los trabajadores y trabajadoras del sector sino al propio empresariado, pues ayudaría a controlar la competencia desleal de aquellos empresarios que juegan con “otras reglas” frente a los que si cumplen con las normas y los derechos de los trabajadores.