UGT valora el plan de impulso al turismo, pero recuerda que sin empleo de calidad no habrá turismo de calidad

UGT valora el Plan de Impulso del Sector Turístico presentado hoy, 18 de junio, por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Palacio de la Moncloa; con la presencia de todos los agentes del sector turístico, incluidos las organizaciones sindicales UGT y CCOO.

Miguel Ángel Cilleros, secretario general de la federación de Servicios, Movilidad y Consumo de UGT, ha reconocido que estamos ante una iniciativa indiscutiblemente positiva “que, probablemente, no será del agrado de todas las partes o podrá ser considerado, en algunos casos, poco ambicioso, pero que supone el inicio de una nueva etapa de necesaria reactivación. Ya habrá tiempo de hacer valoraciones más argumentadas cuando este plan de impulso vaya aplicando y consolidando”.

El Plan presentado, con un impacto económica y social estimado en 4.262 millones de euros y 1,2 millones de beneficiarios, contempla ayudas para el conjunto de empresas y profesionales del sector turístico que ascienden a 19.535 millones de euros.

Compromiso de todas las administraciones

Cilleros ha expresado la importancia de que este sea un “plan dinámico” que permite su adecuación a un entorno cambiante motivado por la situación de alerta sanitaria en la que vivimos desde hace meses y que se prolongará durante el período estival (especialmente importante para los intereses de este sector). Además, ha reconocido la importancia del papel desempeñado por el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana en la aplicación de políticas de transversalidad sostenida sobre aspectos como la movilidad, la conectividad y la intermodalidad que contribuyen a la reactivación no solo del turismo sino de otros sectores vinculados. También ha hecho un llamamiento a la necesidad de compromiso de todas las administraciones locales y autonómicas en las que el turismo es una actividad estratégica para la implantación de este plan, especialmente en su faceta de seguridad sanitaria, para evitar situaciones de riesgo e, incluso, de competencia desleal que, igualmente, podrían derivar en nuevas crisis sanitarias.

El Plan se sostiene sobre cinco ejes: la seguridad sanitaria de España como destino turístico; medidas económicas, laborales y formativas para la reactivación del sector; medidas para la mejora de la competitividad del destino turístico (nuevos perfiles del turista, digitalización, sostenibilidad…) y mejora del modelo de conocimiento e inteligencia turística y una campaña publicitaria de ámbito nacional e internacional.

Empleo de calidad en el turismo

En este sentido, UGT dar por buenos los pilares sobre los que se va a desarrollar este plan, pero todo ello debe contribuir no sólo a la reactivación económica y productiva del sector sino a la mejora de la calidad del empleo en el mismo. Tal y como ha señalado el secretario general de FeSMC-UGT “el compromiso del Sindicato es real, pero no habrá turismo de calidad”, ni con este plan ni con ninguno, “si no hay empleo de calidad”, un problema, este último, que el sector arrastra desde hace años: precariedad, alta rotación, bajos salarios…

En todo caso, estamos ante una iniciativa que, una vez más, es el resultado del acuerdo entre Gobierno y agentes sociales (sindicatos y asociaciones empresariales) y que, como señalaba Cilleros en su intervención, “refuerza el papel del diálogo social, especialmente en momentos críticos como los que vivimos y que requieren de un patriotismo que se fundamenta en hechos y compromisos, y no en iniciativas populistas y circenses” que tienen mucho de apariencia pero están vacías de contenido.

“Los trabajadores y las trabajadoras quieren soluciones reales a sus problemas, quieren empleo, quieren trabajar”, ha recalcado el secretario general de FeSMC-UGT, aludiendo a la necesidad de prolongar los ERTE más allá del plazo previsto y en referencia a aquellos que desde el discurso demagógico, una vez más, pretenden deslegitimar un instrumento que es una salvaguarda en momentos de crisis pero, en ningún caso, un estado de comodidad para el trabajador cuya única ambición es recuperar su actividad, su empleo y la totalidad de su salario.